En concreto, este tipo de ayudas a Marruecos han superado los 700 millones de euros desde que se celebrara en marzo de 2007 la VIII Reunión de Alto Nivel (RAN) hispano-marroquí. Aquella cita fue aprovechada por el Ejecutivo para comprometer la donación de dos créditos FAD (Fondo de Ayuda al Desarrollo) de 100 millones de euros cada uno dirigidos a costear la construcción de una central termosolar próxima a la ciudad de Uxda, en la frontera con Argelia, y un parque eólico en Tánger. La siguiente cumbre, en la misma línea, permitió al Gobierno agasajar al país magrebí con 520 millones, orientados principalmente a proyectos de energías renovables, agua, medio ambiente, transporte y telecomunicaciones. A la espera de que se concierte la décima RAN (entre tanto, ha tenido lugar la cumbre UE-Marruecos del pasado marzo, bajo mandato español en Bruselas), este año el Ejecutivo socialista tiene previsto destinar a infraestructuras y servicios en el reino de Mohamed VI casi 10 millones de euros.
Este montante en infraestructuras viene a sumarse a las millonarias subvenciones que Exteriores otorga a programas humanitarios y de desarrollo, y sobre todo al dinero que el Gobierno de Rodríguez Zapatero deja en manos marroquíes para que sean las autoridades del país vecino quienes asuman el grueso de frenar la llegada a costas españolas de inmigrantes, en su mayoría, procedentes del África subsahariana.
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